5:17 hs. - Lunes 21 de Enero de 2019
Luján, Pcia. de Buenos Aires - ARGENTINA
 
 
    Hoy   
    Deportes   
    Política   
    Policiales   
    Educación   
    Salud   
    Gremiales   
Malvinas       • Necrológicas       • Propiedades en Luján       • Carta de lectores       • Sociales       • Farmacias      


Salud | DONACIÓN DE ÓRGANOS, LA SIEMPRE NECESARIA CAMPAÑA
Rubén Corazón
28.07.18. Luego de que se aprobara la llamada "Ley Justina", modificación de la anterior de "presunto donante", charlamos con Rubén Santillán, quien ya lleva casi 5 años de corazón trasplantado y una vida que vive. “Si no hay donantes no hay trasplantes. El cartel dice `deje sus órganos en la tierra´, así que dejalos, dejalos”, remarcó con el objetivo de que su historia se repita en otros que necesitan un final así.
 

Habrá una vida que no se vive. Seguramente nos pasa. Esa que puede ser de a segundos, de a días, de a etapas. Esa vida que no se vive es la que nos encuentra aprisionados de muñecas y pies al reloj. O la que nos circunda desde la vereda de enfrente y nos enfrenta al tiempo en el que no nos gusta estar. Esa vida que no se vive puede llegar construida por nuestras propias decisiones o demasiado decidida no por nosotros mismos. De diversas maneras, con diversas duraciones, hay una vida que no se vive. Y está la otra. O la principal. O la necesariamente protagonista. La vida que se vive.

La que a costa de esfuerzo, suerte, empuje, decisión, trabajo o como sea el mecanismo para lograrla, es la que se vive. Y en ella nos proyectamos de cara al alma… a sólo y necesario motor de latidos. Rubén tiene esa vida. La que se vive. Y no sólo porque hubo accionar a tiempo, decisiones médicas, amores familiares y amor inmenso de su misma piel hacia adentro, sino porque hubo amor desconocido… un donante. Una familia que ahí estuvo llorando ese corazón perdido que pudo ser renaciente en el pecho de otra persona, en el de Rubén.
Y charlar con él es concretar en sonido de palabras, ese paisaje de la vida que se vive. Lo demuestra con la emoción de cada recuerdo de esa etapa de gravedad cardíaca por la que pasó, en la que se sintió tan acompañado que no le caben más abrazos para seguir fabricando. O sí. Claro que sí puede seguir abrazando en agradecimientos.

A casi 5 años de aquella intervención, con un corazón tan de él como de quien lo donara y frente a esta actualidad en la que el pasado 4 de julio se aprobara la modificación a la ley de `presunto donante´, mediante la que todos somos donantes salvo expresa decisión ante los entes responsables, Rubén Santillán sumó su apreciación a este logro solidario y de alto grado de concientización que tiene este tiempo en nuestro país con la "Ley Justina".

Recuerdos del antes

En otro antes, estaba Rubén sin problemas de salud, con una vida de familia, amigos, trabajo, su Luján, la gente que siempre lo encontró de charla en charla, saludo en saludo.

“El problema se presentó en 2005 con una mucosidad en la garganta que no me dejaba respirar”, recordó. Y ante las primeras atenciones los profesionales llegaron a una decisión luego de un electrocardiograma: internación para más estudios. Y el diagnóstico siguiente: el corazón agrandado. “El Dr. Barrios me manda al Hospital Italiano a ver al Dr. Belziti, que era el jefe de trasplante cardíaco, quien me dice que estaba muy bien medicado pero que el corazón obviamente no iba a volver a su normalidad pero iba a mejorar. Con el correr del tiempo terminamos en la posibilidad de un trasplante porque cada vez me agitaba más, me costaba hacer todo. Y el día 23 de septiembre de 2013 me interno en el Hospital Italiano”.

Y acerca del momento en el que recibió el diagnóstico de trasplante, sostuvo que fue “un golpe muy fuerte, se te cruzan un montón de cosas. A esa reunión fuimos dos de mis hijos -Melina y Facundo-, Silvia mi esposa y yo. Y el médico me dice que había que pensar en un trasplante, nos dice que lo hablemos en familia, que lo pensemos. En ese momento yo le dije que no tenía nada que pensar, en ese año en marzo había nacido Morita, mi nieta… los seres amados que estaban conmigo, no había mucho que pensar…”

Y la mañana de esta charla, casi cinco años más tarde de aquel episodio, vuelve a entretejerle lágrimas bajo los párpados. Y retoma: “Se presentaron dos oportunidades: la persona que estaba en capacidad de donarme el órgano por la compatibilidad, era donante, pero la familia se negó, algo que ahora cambia con la Ley Justina, en la que ya el familiar no decide, sino que todos somos donantes”.
Luego, Rubén pasó a la angustiante categoría de la lista de urgencia para conseguir un corazón. “En ese tiempo mi corazón se empezó a deteriorar de una manera increíble y a pesar que estaba súper controlado, cuando me realizan el trasplante estaba en un 13% de funcionalidad el corazón, con pocas posibilidades de vida. El 13 de octubre, domingo, a las 4.30 de la mañana, el Dr. Belziti se para en la punta de la cama y me dice: `Si no tenés nada más importante que hacer, te hago el trasplante´. Eso fue maravilloso. Y ahí se produjo el milagro”. Y el milagro se solidificó desde la solidaridad de ese joven de 23 años, de Bahía Blanca, donante y con consentimiento familiar.  “Gracias a este ángel donante, salimos adelante”, agradeció.

Celebrar la nueva ley

La contención de la familia, la fortaleza, el tener tanto para vivir y tanto para agradecer, son parte del ritmo cardíaco de Rubén, a casi 5 años del trasplante y en esta nueva instancia, que contempla la donación de órganos de todas las personas, excepto que hayan dejado expresada la negación ante los organismos correspondientes.

“Tengo tanto para agradecer, para estar acá y seguir agradeciendo”. Y emocionado, recordó la misa en la Basílica pidiendo por un corazón para él… y el mensaje de Santiago, su hijo menor, diciendo: “Gordo, qué grande que sos, llenaste la Basílica”, en aquel tiempo de espera.
“La gente es muy solidaria”, afirmó. Y en esa línea, agregó: “La cantidad de rosarios que tengo, de la Virgen de Salta, del Vaticano, tarjetitas, estampitas de distintos santos, una cosa que no se puede creer. Y de vez en cuando me gusta ver y repasar esas cosas para tener siempre presente la cantidad de gente que a uno lo ayudó de diferentes formas, no importa el credo, el rezo… todo llega y la alegría es inmensa. Yo entiendo a la gente que no entiende. Inclusive, para los pacientes en espera el Hospital pone a disposición una psicóloga. Yo estoy viviendo porque murió otro tipo, si lo pensás por ese lado se te cae el mundo".

Y en este sentido, remarcó que !ahí va la parte importante de la Ley Justina, la parte más importante. Vos estás perdiendo un ser querido y a su vez ese ser querido está renaciendo en otra persona. A mí me salvaron la vida, es algo maravilloso, es emocionante lo de la Ley Justina.  Yo sigo sosteniendo que el pueblo argentino es muy solidario y se que gran parte de la gente va a entender que esta ley es muy importante. Así que es de esperar que esto sea altamente positivo”.

Ese pensamiento positivo se arraigaba también en ese acompañamiento que él tuvo, siempre, antes y ahora, de su familia y amigos que ahí, sumando sus propios latidos, le dieron más ritmo a su nuevo corazón. “Hoy me encuentro con un amigo y me invita a tomar un café y eso está primero antes que otras cosas. Está la familia. Los amigos. Quedate con tu familia antes que otras cosas, disfrutá de tus hijos, de tu esposa y, en mi caso, también de mi nieta. Disfrutá esos momentos, no sabés si mañana te despertás. Entonces, disfrutá el hoy. El mañana no lo tenemos comprado, no existe”.

De aquellos días de la recuperación en su habitación 1515 del Hospital Italiano, Rubén pasó ahora a sus peñas de los jueves en `La Casona´, su casa de comidas que tan bien y deliciosamente atiende, a su siempre corazón por su familia, amigos y con lugar en sus latidos también para los perros.

“Si no hay donantes no hay trasplantes. El cartel dice `deje sus órganos en la tierra´, así que dejalos, dejalos”. Entonces, se armó el abrazo. El de Rubén al finalizar esta charla. El tiene una vida que vive. Y para que esta historia se repita en otros que necesitan un final así, queda ese pedido de Rubén, a todo corazón: "Dejalos, dejalos".

Así que, gente, los órganos que queden en esta tan linda tierra.

 

Nota: Lili Ricciardulli
 
+ Se realizó la "Caminata por la vida" para concientizar sobre la Donación de Órganos
+ "Ley Justina" y un nuevo tiempo para quienes esperan
 
 


   ENVIAR COMENTARIO
 
Nick
 
E-mail (no será publicado)
 
Comentario

 
     
Ingresar el número de la siguiente imagen para que el comentario se envíe correctamente

   
     
 
 


























 
facebook.com/lujanhoy twitter.com/lujanhoy youtube.com/LujanHoyTV